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domingo, 30 de mayo de 2010

FORMOSA - ABRIL 2010

Incentivan trabajo comunitario contra las adicciones

Lunes, 17 de Mayo de 2010 www.elcomercial.com.ar

Con un rol protagónico de las comisiones de amigos de los centros de salud de los diferentes barrios de la ciudad, el Ministerio de Desarrollo Humano viene estimulando la participación comunitaria en las acciones preventivas contra las adicciones.

En esta ocasión, la tarea se centró en el centro de salud del barrio Juan Domingo Perón, donde el máster en drogadependencia, Hugo March, expuso en detalle sobre esta planificación de actividades de formación y capacitación, pero fundamentalmente de estimular la participación de la comunidad en la temática de la prevención de adicciones.

Los inicios


Señaló que “este programa empezó en el mes de marzo pero es una continuidad del trabajo que hicimos en los años 2008 y 2009 con docentes y con la gente de salud”, explicando que “la temática básica del taller aborda lo que es prevención comunitaria de adicciones, con la idea es desarrollar un modelo preventivo a partir de los miembros de la comunidad directamente”.

Insistió en subrayar que “la participación de la comunidad es realmente muy importante, interesante y la gente ha demostrado gran interés”. Comentó que en Santa Fe y Córdoba se trabaja en la misma línea, señalando que “pensamos que la participación de la comunidad es el centro de todo programa de prevención sostenido con un trabajo con los docentes”.

Objetivo las familias


Por su parte, Lucio Barrios (Presidente de la Asociación Amigos del Centro de Salud del barrio Juan Domingo Perón), indicó que “el objetivo fundamental de este taller que organizamos es tratar de alertar a las familias y que sepan cómo actuar de manera preventiva, y por supuesto trabajar en recuperar a los chicos que están en problemas”.

Indicó que con este tipo de reuniones “tratamos de tomar conocimiento de la importancia de ayudar a las personas, sacarlo de su adicción, con la ayuda de la comunidad, porque solo no se puede”, aludiendo a que además de los vecinos del Juan Domingo Perón, asistieron otros de los barrios República Argentina y San Agustín.

Responsable del programa


En tanto que el licenciado Marcelo Kremis (Responsable del Programa Jóvenes Saludables), expuso que “la idea es que estas comisiones hagan de puente, de nexo entre los programas, los centros de salud y la comunidad, el barrio”, entendiendo que “a través de algunas herramientas y conocimientos que brindamos a los vecinos, éstos puedan ser esos agentes transmisores que nos van a permitir conectarnos mejor con la comunidad en la que está instalada cada centro de salud”.

Sostuvo que “de esa manera le estamos dando mayor eficacia a los planes, a los programas, a los recursos humanos, materiales y se puedan alcanzar realmente a aquellas personas que son sus destinatarios”.


“Lo que nosotros estamos proponiendo hoy como modelo preventivo, queremos que el centro de salud sea un centro en el barrio desde donde se potencie la salud, no esperar a que llegue la enfermedad para recién acercarse al especialista sino que realmente sea un polo desde donde se promocione la salud, se piense como mejorar la salud y la calidad de vida del barrio”
, aseveró.



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sábado, 9 de enero de 2010

ALCOHOL Y ADOLESCENCIA

En los últimos tiempos circula el debate sobre la problemática del alcohol y los adolescentes, una preocupación que en rigor existe desde hace mucho tiempo. El adolescente se encuentra en un proceso de transformación subjetiva. Epoca de rupturas y pérdidas donde aparece, entre otras cuestiones, la búsqueda de una identidad, de un determinado posicionamiento respecto a su ser y a su vida.

De esta forma, vemos como durante este período se erige un terreno fértil ante ciertas vulnerabilidades, precisamente por estar en un momento de cambios, de construcciones.

La diferencia sustancial que encontramos en esta época respecto de otros tiempos está en la comunicación, en la masividad de la información, la desinformación y también en la existencia de nuevos objetos de valor o a valorar.

Los medios masivos pueden producir fácilmente una sobreestimación sobre determinados productos, dirigiendo especial atención a los adolescentes como referentes de consumo. Así se inscribe que no es lo mismo tener un celular de última generación que no poseerlo; no es igual alguien que pertenece a un grupo que toma esa bebida que está de moda. Las publicidades muestran como elemento de diversión, éxito, popularidad y clase a ciertos productos.

Por ese impacto, por ejemplo, años atrás comenzó a prohibirse mundialmente las publicidades de tabaco. Es que inferían de manera diferente en un adolescente y en un adulto.

En tanto, hay que diferenciar alcoholismo de consumo de alcohol (mas allá de las cantidades y la regularidad). El alcoholismo es una adicción, y para tener un diagnóstico acertado debe tener ciertas características particulares y específicas sobre el lugar que este objeto toma en la vida de una persona. Por lo tanto, no es lo más común encontrar situaciones de alcoholismo en un adolescente. Lo que sí es común es que se tome mucho, en forma popular y masiva. Algo así como un objeto fetiche para todo tipo de encuentros y reuniones, sobre todo cuando se trata de diversión y esparcimiento lo que se escucha de manera recurrente es "el alcohol no puede faltar". En este sentido adquiere una gran valoración consumir, y más aún si es en grandes cantidades.

Hay cierta idea, en el imaginario cultural, de que la bebida es cosa de adultos, de grandes. Acá podemos ver como el tema de la "prohibición" según la forma en que se inscriba puede provocar distintos efectos. Asociar el alcohol con la adultez circula desde hace mucho tiempo: "prohibida su venta para menores de 18 años", y así se crea cierta idea que tomar alcohol tiene que ver con ser grande, libre, independiente.

Pasajes

La trasgresión a reglas y normas tiene un sabor muy particular para el adolescente (hacer eso que no podemos, pero que si podemos). El pasaje de niño a adulto lleva consigo una serie de luchas, cambios y revoluciones. Es el momento en el que comienza a forjarse la idea de que ya no se se está más bajo las reglas de un adulto.

Obviamente al no existir una maduración, las reglas y los límites (propios e impuestos) comienzan a cuestionarse, a reformularse fuertemente. De esta forma, en ocasiones, vemos como el niño que pasa a ser adulto no toma simplemente una copa sino que busca ese límite del que a la vez reniega. Es acá donde se trasluce la facilidad de quedar completamente embriagado, vomitando hasta la posibilidad de un coma alcohólico.

Generalmente, lo que subyace es que ver quién es el que más bebe. Como si tomar en mayor cantidad fue se señal de que se la "banca" más. Acaso la expresión "qué blandito sos", dicha a personas que toman poco alcohol o les afecta rápidamente al organismo, no muestra como signo de debilidad aquel que no tome en demasía.

El alcohol por lo general es un elemento común en las reuniones sociales, por lo tanto en los adolescentes no deja de suceder lo mismo. La "previa" es el nombre que se le da al momento anterior a la salida, el motivo de la misma es tomar, y además juntarse, charlar, reírse, contar anécdotas.

La misma se fue forjando básicamente por una cuestión monetaria ya que el precio del alcohol en un boliche es el doble o triple. De esta manera los jóvenes ya pueden entrar al boliche "entonados, con pilas, y onda".

Obviamente la ingesta de alcohol no termina ahí. Seguirá dentro de la disco y posiblemente a la salida también. El problema en un adolescente reside en el intento de reconocimiento de sus límites, pero a la vez, en el hecho de querer negar esos límites. Por lo tanto no es extraño que tomar hasta más no poder termine siendo su límite, con todas las consecuencias.

Efectos

El alcohol produce una estimulación en el sistema nervioso central; al poco tiempo genera lo contrario, por lo tanto, la gente suele seguir bebiendo para "tirar" hasta que termine la noche. La desinhibición es otro de los efectos más buscados, ya sea para desenvolverse "mejor", relacionarse con el otro sexo o "divertirse más". Esto sucede también en los adultos, pero seguramente con un poco más de control (aunque no en todos los casos).

No se puede olvidar el papel fundamental que poseen los padres en este tema. Están quienes frente al consumo exagerado de alcohol en un chico o chica lo sancionan de manera rígida e incluso le imponen castigos o penitencias. También están aquellos que no demuestran mayores preocupaciones. En el medio encontramos decenas de posturas. La más importante a destacar es aquella en la que los padres se preocupan por lo que sucede con su hijo, por como transcurre esta etapa de su vida. La clave es actuar de una manera responsable, ni desinteresados ni castradores.

El papel que tienen los padres es primordial, por lo tanto querer hacer únicamente responsable a su hijo por el estado en que llega en las noches es algo injusto. Es imprescindible que los padres puedan brindar un acompañamiento en esta compleja etapa y tener la posibilidad de charlar, de dialogar y de poder transmitirle esa responsabilidad necesaria para un buen arribo a la adultez.

Los padres tienen que convocar a sus hijos a asumir esa responsabilidad subjetiva que les corresponde. Más allá del abuso de alcohol, el tema está en que las acciones que se vayan realizando sean cada vez más a conciencia.


AUTOR: Soledad Cimadoni (Psicóloga)
FUENTE: DIARIO LA CAPITAL

lunes, 30 de noviembre de 2009

NOTA DIARIO "EL COMERCIAL" 22-11-09

PREVENTORES EN FORMOSA


Más de tres mil alumnos fueron capacitados sobre prevención en adicciones

Casi tres mil escolares y 850 docentes pertenecientes a 127 escuelas han sido capacitados sobre acciones de prevención en adicciones, algo logrado a través del curso anual que de manera coordinada desarrollan las carteras de Desarrollo Humano y la de Cultura y Educación.

Durante el acto cierre del segundo curso anual de prevención educativa de las adiciones, presidido por el Ministro de Desarrollo Humano, Aníbal Gómez, se dieron estas cifras a través del jefe del programa “Jóvenes Saludables”, Marcelo Kremis, área que junto al SETIC de Educación, ejecutan las acciones de capacitación, las cuales han tenido a un importante especialista en la materia como capacitador: El director de la asociación “Preventores”, doctor Hugo March, magíster en drogodependencia.

Fue en el marco del cierre del curso anual que se advirtió sobre el aumento de los índices de consumo y la preocupante disminución en las edades de inicio. “Las acciones que se ejecutan para atacar el problema no dependen sólo de voluntades políticas de los dirigentes, sino que exige el compromiso profesional de diversas áreas para intentar neutralizarlo”, fue marcado.
Prevención integral

De allí que se insistiera en el alto valor que tiene un “amplio programa de prevención integral, priorizando la misma en términos de educación, orientando e informando a toda la comunidad en general y en particular a aquellos grupos más vulnerables a la presión del comercio de la droga”.

Justamente ante esto es que se desarrolló el segundo curso anual de prevención integral de las adicciones, que es continuidad del desarrollado el año pasado, el cual fue desarrollado por el doctor March, prestigioso profesional de vasta trayectoria tanto en la función pública como en el campo comunitario y académico.

Una de las misiones de este curso es la de formar a profesionales y técnicos de salud pública y del ministerio de Cultura y Educación, en la adquisición de conocimientos y herramientas concretas de aplicación directa en sus ámbitos de desempeño.



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viernes, 16 de enero de 2009

CODEPENDENCIA PROFESIONAL

Los profesionales de la salud que trabajamos en esta área del tratamiento de las adicciones, siempre estamos en riesgo de desarrollar codependencia como resultado de la exposición crónica a la adicción de nuestros pacientes. Los que tenemos experiencia, sabemos eso y nos protegemos, manteniendo nuestro cuidado personal y los límites sanos en la relación terapéutica. Sin embargo con alguna regularidad los profesionales se "enganchan" en relaciones codependientes, con las personas que sufren de adicción o con sus familias. Muchas veces la intención es genuinamente la de ayudar, pero no ayuda en nada establecer una relación codependiente con un adicto. Las manifestaciones de esta codependencia podrían ser muy variadas, desde asumir responsabilidad por el adicto, hasta protegerlos de las consecuencias de sus decisiones, y darle sermones repetitivos, o nunca referirlos a los servicios de tratamiento para adicciones.

Características de un profesional codependiente facilitador o sin recuperación:

Falta de conocimiento acerca de la dinámica de la codependencia – y un obvio desinterés de aprender acerca de la misma.
Miedo a la resistencia en el codependiente y la aceptación de excusas, minimizar problemas, evasiones, y racionalizaciones.
Necesidad de la aprobación del codependiente y una sensación de incomodidad al confrontar a alguien que actúa frágil, hostil, molesto o impotente.
Querer ser un “Profesional Héroe” y “ayudar” a las familias, en vez de ser realista y retroalimentar a la familia su propio comportamiento disfuncional. El profesional desea ser una “buena persona” – un rol aprendido en su familia de origen – y desea ser un “ayudador” en vez de realmente “confrontar” la situación. Una “buena persona” siempre está disponible a brindar apoyo.
Negación de las propias necesidades del profesional de comprensión y apoyo, cayendo así en el mito del “súper terapista”, invulnerable a las tensiones que afectan a los humanos ordinarios.
Sobre cargarse de trabajo sin cuidarse a sí mismo. Su profesión se ha vuelto un martirio.

El profesional codependiente se puede encontrar en cualquier tipo de profesión que involucra ayuda, en cualquier organización que trata con personas. Esto no debería sorprendernos, pues, como ya es sabido, las adicciones están infiltradas dentro de la sociedad, y la codependencia sigue a la adicción así como la noche sigue al día.


Señales de un Sistema Profesional Facilitador y Enfermizo

Cuando provenimos de sistemas familiares o relaciones que involucran dolor emocional, y no hemos tenido oportunidad de recuperarnos, a menudo llevamos con nosotros estos problemas y asuntos dentro del lugar de trabajo.

La codependencia institucional exhibe las siguientes características:

• Existe la tolerancia, y aún la promoción de codependencia excesiva en los miembros del personal. El trabajo excesivo es visto como algo positivo. La lealtad a la organización puede tomar prioridad ante el cuidado personal y de amigos o familiares.
• Existe la resistencia a nueva información acerca de la enfermedad de la codependencia. Existe una gran negación de la importancia de la educación al respecto. La resistencia puede tomar la forma de comentarios cáusticos, sarcasmo, ridículo y otras formas de disparidad.
• La necesidad de tratamiento de la codependencia es minimizado – especialmente la posibilidad de que ellos mismos puedan beneficiarse de trabajar asuntos de codependencia.
• Existe gran cantidad de excusas para retrasar o negar la programación de manejar los problemas de codependencia. Falta de dinero. Falta de tiempo. Falta de personal. Estas excusas todas suenan lógicas y racionales. Y todas forman un tipo de negación. Como observó C. Northcore Parkinson en su Ley del Retraso: “El retraso es la forma de negación más mortal”.

La facilitación institucionalizada puede tener ramificaciones negativas variadas – consecuencias que impiden reconocer la codependencia en todas sus manifestaciones.

• Los directores de las escuelas pueden bloquear los cursos sobre alcoholismo y codependencia.
• Los directores ejecutivos y administradores de programas de tratamientos comunitarios pueden sabotear los programas familiares o de tratamientos para niños.
• Los seguros de enfermedad pueden no incluir la codependencia en su cobertura.
• Las escuelas pueden ignorar completamente las necesidades de los hijos de alcohólicos.
• Los centros de tratamiento pueden brindar un programa educacional superficial a las familias, en vez del tratamiento extensivo que necesitan.
• Aún algunos grupos de apoyo discriminan en contra de la codependencia buscando amistad y apoyo.

En conclusión, siento que debemos, como profesionales, examinar qué bagaje traemos de nuestras vidas hacia nuestra profesión y lugares de trabajo. Nunca permitiríamos a un consejero adicto a substancias químicas trabajar con pacientes o clientes. Reaccionaríamos fuertemente si un psicólogo o psiquiatra llegara a la terapia de grupo oliendo a licor.

Igualmente debemos abordar al empleado codependiente.

La codependencia es una condición recién identificada y es posible su tratamiento. Esa es la última palabra. Inicialmente, la codependencia es la respuesta normal hacia una condición anormal. Sin embargo, es también progresiva, crónica, y se caracteriza por la negación, conductas compulsivas, y represión emocional. Obviamente, la codependencia necesita más atención e investigación.

Sin embargo, sabemos que la intervención funciona. Puede tener muchísimo éxito si se planea y lleva a cabo cuidadosamente. Esas son las buenas noticias de la codependencia.

Y las buenas noticias del profesional codependiente son que el cambio también es posible. Lo único que requiere es nueva información, un cambio de actitudes y receptividad y deseo de cambiar.

Cómo cuidar a un profesional expuesto al riesgo de la codependencia:

• Creando equipos de trabajo multidisciplinario para asegurar así que se puedan controlar y cuidar unos a otros.
• Creando espacios obligados de vacaciones – ocio – descanso para todos los profesionales.
• Nunca admitiendo un profesional que se encuentre dentro de un programa de 12 pasos, antes del tiempo recomendado por el programa. Se estima que ninguna persona dentro de un programa de 12 pasos puede comenzar a estudiar una carrera sobre las adicciones antes de los 5 años en el programa. Con lo cuál, no debiera trabajar con adictos antes de los 7 u 8 años (Mínimo). Esta medida procura proteger tanto al cliente (que puede ser mal asistido o mal aconsejado) como al Consejero u Operador Terapéutico, quien pudiera ponerse en riesgo de recaída al vivenciar ciertas experiencias con su cliente.
• Asegurarse de que cualquier personal que esté dentro del programa de 12 pasos asista a los grupos de prevención de recaídas (creados a tal fin) con regularidad.

FUENTES:

* Adicciones.org
* Sharon Wescheider Cruse, “Choicemaking"

martes, 28 de octubre de 2008

Codependencia y Roles Familiares en la Adiccion

En una familia cuando uno o más miembros son adictos activos, esta familia es afectada, perturbando su funcionamiento.
La dinámica de las relaciones, la comunicación y la conducta de sus miembros, cambian y se hacen disfuncionales, como resultado del proceso adictivo. Los cambios producidos pasan a formar parte del cuadro de la adicción, provocando así codependencia y dando lugar a la conducta adictiva.

La codependencia (también llamada coadicción) existe cuando una persona vive su vida a través de los demás a costa de sus propias necesidades, con el último fin de controlar a la otra persona
Nace de un hambre de tener una relación, debido a la falta de amor como un niño en su periodo de dependencia sobre su familia. Es una relación de desconfianza y obsesión, de vacío y de miedo. El amor se iguala al dolor.
Es la práctica de patrones disfuncionales de relación, de manera compulsiva y a pesar del daño resultante, que buscan controlar al adicto.

La codependencia es un desorden aprendido en respuesta al proceso adictivo, puede trasmitirse de manera transgeneracional si no es tratado adecuadamente.
El sistema familiar recibe de manera frontal el impacto de una adicción, de modo que no existe familia que no muestre síntomas de disfunción, cuando uno de sus miembros se enferma.
También la familia afectada por esta enfermedad, genera como consecuencia de la misma un sistema de conductas que apoyan al desarrollo de la adicción. A esto le llamamos codependencia.
La codependencia es una enfermedad, en la que se generan conceptos como: obsesión, falta de límites, y conductas inapropiadas y de rescate, compulsión y control, deseos de cambiar a la persona adicta, dejando de vivir para vivir la vida del otro.

Se define también, como el ciclo de patrones de conducta, y pensamientos disfuncionales, que producen dolor, y que se repiten de manera compulsiva, como respuesta a una relación enferma y alienante, con un adicto activo o en una situación de toxicidad relacional.

La codependencia puede presentarse en cualquier persona que está en contacto con la adicción de otra persona, ya sea un amigo, familiar, compañero, pareja o cliente que sufra de adicción. Además existen otros desordenes de conducta y enfermedades que pueden generar codependencia, tales como la esquizofrenia, la violencia, el maltrato y las neurosis. Toda persona expuesta a estos desórdenes, puede desarrollar codependencia.
Muchas veces alguien que ha desarrollado codependencia, por crecer en una ambiente disfuncional adictivo, no manifiesta grandes síntomas hasta que se casa o forma una relación de pareja. Pero si esto no es tratado en algún momento dicha disfunción, lo pueden llevar de por vida en sus nuevas relaciones.

Síntomas de la Codependencia

- Comunicación cuidadosa, manipuladora
- Dificultad para establecer y mantener relaciones intimas sanas
- Relación sin límites, abusiva, invasiva
- Congelamiento emocional (negación de sentimientos)
- Perfeccionismo
- Relación de victimización
- Necesidad obsesiva de controlar la conducta de otros (posesivos)
- Relación de lucha de poder
- Conductas compulsivas
- Sentirse responsables por demás por las conductas de otros
- Profundos sentimientos de incapacidad
- Relación idealista
- Vergüenza tóxica
- Autoimagen negativa, baja autoestima
- Dependencia de la aprobación externa
- Dolores de cabeza y espalda crónicos
- Gastritis y diarrea crónicas
- Depresión
- Relación de celos e inseguridades
- Relación inflexible

El codependiente sufre todas las características indicadas en todas las relaciones: consigo mismo, con sus relaciones familiares, con sus relaciones de pareja, etc.
El sistema familiar se va enfermando progresivamente. Las relaciones familiares y la comunicación se van haciendo cada vez más disfuncionales.

La codependencia se manifiesta a través de patrones de conducta. La comunicación se hace más confusa e indirecta, de modo que es más fácil encubrir y justificar la conducta del adicto. Esta disfunción se va convirtiendo en el estilo de vida familiar (crean hábitos) y produciendo en muchos casos el aislamiento de la familia de los contactos sociales cotidianos. Las reglas familiares se tornan rígidas, confusas para sus miembros, así como los roles de cada miembro familiar se van distorsionando a lo largo del proceso de avance de la adicción. Todos los miembros de la familia se afectan de este sistema de reglas disfuncionales, y es allí, donde los niños van formando y absorbiendo su carácter codependiente, que puede facilitar el desarrollo de adicciones o de relaciones enfermas en el futuro.

Los roles familiares dinfuncionales, tienen un objetivo: el de proveer a la familia de un mecanismo de defensa para disminuir la ansiedad y el temor y dar la sensación de "estar haciendo algo" para resolver el problema de la adicción. Desgraciadamente el resultado final es que la adicción se fortalece y la familia se enferma más aún, estableciéndose un sistema familiar que gira en torno al adicto, forman un equilibrio. (Homeostasis)

Cada uno de los integrantes de la familia tiene un rol, que cumple una función.

El Cuidador: Ellos asumen todas las tareas y responsabilidades que puedan, con tal de que el adicto no tenga responsabilidades, o tenga las menos posibles (se hacen cargo de todo), están convencidos de que al menos "las cosas están andando". Lo que no pueden ver, es que esto los carga con tareas que no les corresponden y con responsabilidades que no son suyas, produciendo una sobrecarga que afecta su salud. Esto a su vez facilita la falta de conciencia en el adicto

El Rebelde: La función del rebelde u oveja negra, es desenfocar a la familia y atraer la atención sobre sí mismo, de modo que todos puedan volcar sobre él, su ira y frustración. Muchas veces es el niño que continuamente tiene problemas de disciplina en la escuela, o incluso el joven que experimenta con drogas ilegales.

El Rescatador: En general ellos se asignan a sí mismos la tarea de resolver todas las crisis que el adicto produce. De esta manera promueven el autoengaño del adicto, manteniéndolo ciego a las consecuencias de su adicción y convencido de que no existe ningún problema con su uso. Este miembro de la familia se encarga de salvar al adicto de los problemas que resultan de su adicción. Son los que inventan las excusas, pagan las cuentas, llaman al trabajo para justificar las ausencias, etc.

El Héroe: El también esta empeñado en desviar la atención de la familia y distraerla hacia él, a través de logros positivos. De esta manera hace que la familia se sienta orgullosa, y ayuda a la famila a distraer la atención que tiene en el adicto. Puede ser el mejor alumno, el atleta que sobresale en los torneos o que siempre está logrando más de lo que se espera de él. Este rol muchas veces la cumplen los hermanos del adicto.

El Recriminador: Esta persona se encarga de culpar al adicto de todos los problemas de la familia. Se encarga de llevar a cabo sesiones de recriminación tremendamente amargas, y sermones que, no solo son exagerados, sino que además solo funcionan para indignar al adicto, brindándole así una excusa perfecta para seguir consumiendo drogas.

El Desentendido, o el que no se da por enterado: Usualmente este rol es tomado por algún menor de edad que se mantiene "al margen" de las discusiones y de la dinámica familiar. En realidad es una máscara a modo de defensa, que cubre una gran tristeza y decepción que es incapaz de expresar.

El Disciplinador: Este familiar presenta la idea de que lo que hace falta es un poco de disciplina y agrede al adicto, ya sea física y/o verbalmente. Esta actitud nace de la ira y frustración que se acumulan en la familia del adicto y de los sentimientos de culpa que muchos padres albergan por la adicción de sus hijos. Por supuesto que la violencia no añade nada positivo a la dinámica familiar ya enferma por la adicción.

Todos y cada uno de los familiares realizan estos roles sin la más mínima idea de que están promoviendo el desarrollo de la adicción. Muy por el contrario, están más que convencidos de que están ayudando. Por esto es importante tomar conciencia de la necesidad de cambios en la familia para poder lograr una recuperación de mayor calidad.

La conducta codependiente se convierte en un factor clave en la evolución de la adicción, es una respuesta enferma al proceso adictivo. O sea promueve el avance del proceso adictivo. A este concepto le llamamos "facilitación".

Existen diversas formas que toma la facilitación, oscilan entre la colaboración y la agresión. Los codependientes no pueden darse cuenta de que están facilitando el problema, en parte por la negación y la falta de conciencia de enfermedad y creyendo que su conducta esta justificada, debido a que están "ayudando" a que el adicto no se deteriore más, y a que la familia no se desintegre.
En la dinámica sistémica de la adicción, el codependiente queda atrapado en una serie de conductas compulsivas que se repiten, y que le causan dolor, teniendo en cuenta la negación asociada a las consecuencias de la conducta codependiente, se le hace difícil para el familiar percibir que su comportamiento es un problema.

El codependiente facilita el avance de la adicción y esta puede tomar varias formas:

Intentos de Control: Se refiere a la compulsión por controlar el consumo del adicto, pero también sus conductas, pensamientos y sentimientos, auto imponiéndose a sí mismo el codependiente metas irrazonables que solo terminan produciendo más ira, confusión y desesperanza.

Sobreprotección: Cualquier intento del codependiente de cubrir, salvar y proteger al adicto para que no experimente el impacto completo de las consecuencias negativas que el consumo produce en la vida del adicto, escudándolo de otras personas que se sienten afectadas por el adicto. Protege al adicto de los demás y viceversa. Tienen una relación de sentimientos simbióticos

Asumir las Responsabilidades del Adicto: Cuando el adicto deja de cumplir con sus responsabilidades cotidianas o familiares, el codependiente asume estas responsabilidades con la justificación de evitar una crisis (evita el conflicto). La paradoja es que de todos modos las crisis se producen y el codependiente se va cargando cada vez mas de tareas, lo que al final le impiden su funcionamiento en la vida diaria y afectan su salud integral.

Adaptación y Racionalización: Al racionalizar con el adicto o justificar su consumo, el codependiente le refuerza el sistema de negación, de modo que es cada vez menos capaz de realizar la gravedad de su adicción. Esto termina produciendo un ambiente familiar donde se "normaliza" los comportamientos propios de la adicción y la familia se adapta a la enfermedad.

Colaboración y Cooperación: En su afán de tomar control de la conducta del adicto, el codependiente muchas veces acompaña al adicto en su consumo, o le ayuda en este proceso, lo cual envía un mensaje muy directo de aprobación de la conducta adictiva, aún que la intención no haya sido esa.

Rescate y Sumisión: Las conductas de rescate que además se conjugan con la sumisión del codependiente a la dinámica del proceso adictivo, convierte al codependiente en alguien al servicio del proceso adictivo que lógicamente apoya el avance de la adicción.

La importancia de tomar conciencia de la codependencia y poder tratarla con profesionales especializados en el tema, ayudaría y cambiaria el funcionamiento de la familia enferma el sistema de creencias y la organización de roles y funciones por parte de los integrantes y se establecerían nuevos patrones de conducta en la dinámica familiar que serán más adecuados para la recuperación.

El mal diagnóstico es más frecuente de lo que pensamos, las personas codependientes acuden en busca de ayuda médica, pero sin mencionar el problema que les aqueja en el seno familiar, por lo que los profesionales de salud encargados de hacer el diagnóstico, terminan etiquetándolo como "depresión" o simplemente "stress". A pesar de que la codependencia cursa con sentimientos depresivos, es importante tener en cuenta de que la depresión en este caso, es un síntoma de la codependencia, y esta a su vez es causada por el proceso adictivo que vive en su familia.

Entonces si se hace un buen diagnostico es viable la recuperación, ya que la persona afectada recibirá el tratamiento que le corresponde y por consecuencia su familia.
El tratamiento de la codependencia puede consistir en un plan de psicoterapias familiares e individuales como también la asistencia a grupos terapéuticos y de autoayuda. Muchas veces la recuperación de una familia afectada por la adicción, comienza con la recuperación de los codependientes, sin embargo es necesario que el codependiente ponga el foco en su propia recuperación y cuidado personal, para que esto ocurra.

Recordemos: Es importante que reciba tratamiento toda la familia, ya que todo el sistema familiar está enfermo.
Las familias que están atravesando el proceso adictivo, usualmente cambian su dinámica, su funcionamiento y los miembros se ubican en ciertos roles que son definidos por la codependencia, y cuyo fin es la de sostener el proceso adictivo.
El triángulo del drama describe la relación de víctima, salvador o rescatador y perseguidor que es la base de la dinámica familiar enferma.

A través del tratamiento podemos entender la dinámica disfuncional, de la familia que sufre de la adicción.
En el sistema disfuncional observamos a la victima, al perseguidor y al rescatador o salvador, conformando un juego dependiente.

Victima: se percibe a sí mismo como víctima de las circunstancias, y de las personas de su entorno. Culpan a los demás de sus problemas y son incapaces de admitir responsabilidad sobre sus actos. Para comunicarse utilizan la manipulación por el sentimiento de culpa. Usualmente es el rol preferido de los adictos activos, pero podría ser practicado por un codependiente también.

Perseguidor: El perseguidor está convencido de que hay una necesidad imperiosa de controlar al adicto y someterlo. De esta manera tiene la tarea de disciplinar, o de controlar la conducta que perciben como inadecuada o intolerable. Las razones de fondo pueden estar justificadas, pero al utilizar la fuerza de manera irrazonable e imponer sus criterios, no sólo esta deteriorando mas las ya dañadas relaciones familiares, sino que terminan justificando aún más la visión de víctima del adicto. La agresión es el método de comunicación que el perseguidor utiliza y muchas veces es contra el adicto y contra el codependiente identificado como rescatador, a quien culpa de la conducta del adicto por cubrirlo.

Rescatador o Salvador del adicto: El rescatador cumple la tarea de cuidar al adicto de las consecuencias de su enfermedad, y asume responsabilidades por el adicto, interponiéndose además entre cualquier persona que pudiera ser hostil con el adicto. El rescatador encuentra justificación en el hecho de que el adicto se rodea de problemas, con el avance de su enfermedad.

A pesar de que la familia es afectada con la adicción y de que la dinámica familiar facilita el avance de la misma, la familia organizada puede ser un vehículo de intervención excelente.
La recuperación es posible. Como describimos más arriba desde la terapia familiar hasta grupos de autoayuda están disponibles como herramientas de recuperación.

La familia es una parte importante en la comprensión, intervención y manejo clínico de las adicciones, por lo que es necesario que esta se involucre tanto en el tratamiento como en la recuperación de los procesos adictivos

Al igual que el adicto puede recuperarse y vivir una nueva vida, libre de drogas y con una mejor calidad en las relaciones, la familia tiene derecho y necesidad de recuperase.
En la mayoría de los casos es primero un familiar el que toma conciencia del problema y da los primeros pasos en búsqueda de ayuda.

La terapia individual puede ser de ayuda en las primeras etapas del tratamiento como una forma de lograr expresar los sentimientos, recibir apoyo emocional, elaborar una estrategia de intervención y comenzar la recuperación individual del codependiente.

La terapia familiar es básica para la recuperación. Los grupos de familia y los grupos entre los pacientes adictos, son de suma utilidad en el tratamiento. Proveen de soporte emocional y de contención en la recuperación. Una de las primeras metas a trabajar en la recuperación de la familia, es en el sistema de creencias de la familia. El profesional actuante deberá descubrir y promover las propias cualidades y potencialidades n el proceso personal, familiar y social. Se deberá concientizar la importancia de un proyecto de vida realizable, y así promover el crecimiento y poder elaborar una mejor calidad de vida. El miembro codependiente aprende junto al resto de la familia a separar su vida de la de los otros, se desprende de su obsesión por el control, y de los patrones de conducta compulsivos, que le generan dolor.

La adicción daña las relaciones familiares, haciendo muy difícil la expresión del amor sano.

Con el tratamiento se aprende a ejercer y brindar el amor que el codependiente siente por el adicto y le permite establecer límites sanos con claridad y firmeza. Esto lo llamamos Amor Responsable.
Como familiares a veces el cariño puede evitar que pongamos límites adecuados para protegernos o para evitar conflictos. Sin embargo el amor de la familia combinado de manera balanceada, con la firmeza necesaria para establecer límites saludables, es una herramienta vital en el proceso de convivir con un adicto activo. Los límites tienen que ver con el amor sano, con el cuidado, el límite determina el territorio el lugar de cada integrante de la familia.

La familia organizada y bajo la guía de un profesional especializado, puede convertirse en una herramienta de intervención sumamente valiosa para romper la negación del adicto. Sin embargo es necesario para poder iniciar ese proceso que los miembros estén dispuestos a comenzar y mantener su propia recuperación personal como codependientes.
La recuperación de la familia del adicto va de la mano con la recuperación del integrante que consume y viceversa.
En la evolución de la familia, si las defensas no las crea la familia el joven carecerá de recursos para enfrentar el problema.
Los hijos necesitan estructuras firmes, sentido de pertenencia, valoración refuerzo de la autoestima, reglas claras y límites precisos. Tienen efectos negativos: la debilidad de carácter o su opuesto, la excesiva rigidez; la incoherencia en las reglas; la indecisión, la indiferencia, la sobreprotección obsesiva, la ausencia de valores, y los modelos diluidos o pesimistas. Todos éstos son elementos que contribuyen para convertir al adolescente en un buscador de sustitutos que cubran las carencias del hogar.

Lo más importante no es la cantidad sino la calidad del tiempo que se pasa con los hijos. El secreto está en una interrelación fluída y armónica que permite conocerse y confiar mutuamente, en que las necesidades sean sostenidas y resueltas con el soporte y el amor del grupo familiar. Enseñar a pensar, a optar a tomar decisiones a expresar sentimientos y las dudas ofrece el reaseguro de que cuando los jóvenes encuentre en una encrucijada acudirá al ámbito hogareño en busca de ayuda y consejo.
El fortalecimiento de los valores y habilidades humanas, la comunicación, la educación, el respeto mutuo y el amor familiar. Así como en el establecimiento de normas firmes, pero amorosas, llevan a tener una calidad de vida sana.
La familia es el núcleo social donde se forman nuestros ciudadanos. Es el grupo humano donde se transmiten los valores espirituales por medio del ejemplo. Por lo tanto es sumamente importante que asumamos nuestra responsabilidad como padres o madres, líderes de familia y eduquemos a nuestros hijos con herramientas que les permitan una vida libre de drogas.
Fortalecer la capacidad de tomar decisiones personales, enseñar a enfrentar los problemas. Promover la auto aceptación y autoestima. Fomentar la expresión de sentimientos. Ayudar a que florezca la capacidad de amar, fortalecer la comunicación.
Todas estas habilidades son transmitidas por el ejemplo más que por otros medios. De manera que debemos revisar en nosotros mismos estas capacidades y fortalecer las que hagan falta, para luego poder trasmitirlas a nuestros hijos.

Para lograr un ambiente sano en la familia se necesita solo buena voluntad, orientación adecuada y amor entre sus miembros.

Para consultar por grupos de autoayuda para familiares y amigos:

Familiares y Amigos de Alcohólicos Anónimos:
AL-ANON

Familiares y Amigos de Narcóticos Anónimos:
NAR-ANON


Fuente: ADICCIONES.ORG



martes, 17 de junio de 2008

ADICCION A INTERNET

La adicción a Internet, una candidata entrar en el DSM V

El pasado mes de marzo, Jerald Block ha propuesto en la publicación American Journal of Psiquiatry que se incorpore esta adicción a la Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM).


La adicción a Internet parece ser un trastorno común que merece su inclusión en el DSM-V. Conceptualmente, el diagnóstico es un trastorno impulsivo-compulsivo del espectro del uso de la computadora y consiste, al menos en tres subtipos: los juegos de azar excesivo, preocupaciones sexuales, y e-mail/mensajería instantánea. Todas las variantes comparten las siguientes cuatro características:

1) el uso excesivo, a menudo asociados con una pérdida del sentido del tiempo o de un descuido de las unidades básicas,
2) la retirada, entre ellos sentimientos de rabia, tensión, y / o depresión cuando el ordenador está inaccesible,
3) la tolerancia, incluida la necesidad de un mejor equipo de cómputo, más software, o más horas de uso, y
4) repercusiones negativas, incluyendo argumentos, mentir, mala realización, el aislamiento social, y la fatiga.

Algunos de los más interesantes investigaciones sobre la adicción a Internet se ha publicado en Corea del Sur. Después de una serie de 10 muertes cardiopulmonares relacionadas con Internet en cafeterías y un juego relacionados con el asesinato, Corea del Sur considera la adicción a Internet uno de sus más graves problemas de salud pública. Utilizando datos de 2006, el gobierno de Corea del Sur estima que aproximadamente 210 mil niños de Corea del Sur (2,1%; edades 6-19) están afectados y requieren tratamiento. Alrededor del 80% de los que necesitan tratamiento pueden necesitar medicamentos psicotrópicos, y quizás el 20% a 24% requieren hospitalización.

Dado que el promedio de Corea del Sur, un estudiante de secundaria gasta alrededor de 23 horas cada semana jugando en la computadora, 1,2 millones se consideran en riesgo de adicción y con necesidad de asesoramiento básico. En particular, los terapeutas se preocupan por el creciente número de personas que abandonan la escuela o el trabajo para pasar tiempo en los ordenadores. A partir de junio de 2007, Corea del Sur ha capacitado a 1.043 consejeros en el tratamiento de la adicción a Internet y reclutó más de 190 hospitales y centros de tratamiento. Las medidas preventivas están siendo introducidas en las escuelas.

En China también está muy preocupado por este fenómeno. En una conferencia reciente, Tao Ran, Ph.D., Director de Medicina de la Adicción en el Beijing Military Region Central Hospital, informó que el 13,7% de los adolescentes chinos usuarios de Internet (de una muestra de 10 millones encuestados) conoce las características que determinan el diagnóstico presuntivo de la adicción a Internet de alrededor de 10 millones de adolescentes. Como resultado de ello, en 2007 China empezó a restringir el uso de juegos de ordenador; las leyes vigentes, ahora, intentan reducir a no más de 3 horas de juego diario.

En los Estados Unidos, se carece de estimaciones precisas de la prevalencia de este trastorno. A diferencia de Asia, donde los ciber-cafés se utilizan con frecuencia, en los Estados Unidos se accede desde el hogar, tanto para practicar sexo virtual, como para jugar. Los intentos de medir el fenómeno son empañadas por la vergüenza, la negación y la minimización. La cuestión se complica aún más por la comorbilidad. Cerca del 86% de los casos, de adicción a Internet tiene asociadas algunas otras patologías presentes en el DSM-IV. En un estudio, la media de 1,5 pacientes tendrían otros diagnósticos. En los Estados Unidos, los pacientes generalmente se presentan sólo por la condición de comorbilidad. De este modo, a menos que el terapeuta está buscando específicamente la adicción a Internet, es poco probable que sea detectado. En Asia, sin embargo, a los terapeutas se les enseña a contemplarlo como una posibilidad.

A pesar de las diferencias culturales, en nuestro caso las descripciones son notablemente similares a las de nuestros colegas asiáticos, y parece ser que tratamos con el mismo tema. Desgraciadamente, la adicción a Internet es resistente al tratamiento, implica riesgos importantes, y ha elevado las tasas de recaída. Por otra parte, también presenta trastornos de comorbilidad menos sensibles a la terapia.

*** Nota: La comorbilidad, es un término médico, acuñado por AR Fenstein en 1970, y que se refiere a dos conceptos:

  • La presencia de uno o más trastornos (o enfermedades) además de la enfermedad o transtorno primario.

  • El efecto de éstos trastornos o enfermedades adicionales.

domingo, 8 de junio de 2008

FACTORES DE RIESGO Y PROTECCION I

Factores de riesgo y Factores de protección:

Las investigaciones realizadas durante las dos últimas décadas han tratado de determinar cómo comienza y cómo progresa el abuso de las drogas. Hay muchos factores que pueden aumentar el riesgo de una persona para el abuso de drogas. Los factores de riesgo pueden aumentar las posibilidades de que una persona abuse de las drogas mientras que los factores de protección pueden disminuir este riesgo. Es importante notar, sin embargo, que la mayoría de las personas que tienen un riesgo para el abuso de las drogas no comienzan a usarlas ni se hacen adictos.

Además, lo que constituye un factor de riesgo para una persona, puede no serlo para otra.
Los factores de riesgo y de protección pueden afectar a los niños durante diferentes etapas de sus vidas. En cada etapa, ocurren riesgos que se pueden cambiar a través de una intervención preventiva. Se pueden cambiar o prevenir los riesgos de los años preescolares, tales como una conducta agresiva, con intervenciones familiares, escolares, y comunitarias dirigidas a ayudar a que los niños desarrollen conductas positivas apropiadas. Si no son tratados, los comportamientos negativos pueden llevar a riesgos adicionales, tales como el fracaso académico y dificultades sociales, que aumentan el riesgo de los niños para el abuso de drogas en el futuro.

Los programas de prevención basados en la investigación se enfocan en una intervención temprana en el desarrollo del niño para fortalecer los factores de protección antes de que se desarrollen los problemas de conducta.

El cuadro a continuación describe cómo los factores de riesgo y protección afectan a las personas en cinco dominios, o ambientes, donde se pueden realizar las intervenciones.



Los factores de riesgo pueden influenciar el abuso de drogas de varias maneras. Mientras más son los riesgos a los que está expuesto un niño, mayor es la probabilidad de que el niño abuse de las drogas. Algunos de los factores de riesgo pueden ser más poderosos que otros durante ciertas etapas del desarrollo, como la presión de los compañeros durante los años de la adolescencia; al igual que algunos factores de protección, como un fuerte vínculo entre padres e hijos, pueden tener un impacto mayor en reducir los riesgos durante los primeros años de la niñéz. Una meta importante de la prevención es cambiar el balance entre los factores de riesgo y los de protección de manera que los factores de protección excedan a los de riesgo.


FUENTE: NIDA


miércoles, 14 de mayo de 2008

DEPRESION Y ALCOHOLISMO

Los hombres, más propensos que las mujeres a caer en el alcohol cuando se deprimen

Las mujeres y los hombres muestran propensión a tener diferentes tipos de desórdenes psicológicos derivados del estrés.
Así, las mujeres muestran mayor riesgo de sufrir depresión y algunos tipos de ansiedad, y los hombres tienen más tendencia a caer en el consumo abusivo de alcohol. Un nuevo estudio sobre respuestas al estrés emocional ha llegado a la conclusión de que los hombres afectados son más propensos que las mujeres a querer beber. De alguna manera, los hombres no le dan tantas vueltas a las cosas negativas y tienden a olvidarse bebiendo.
Los resultados del estudio serán publicados en el número de julio de la revista científica 'Clinical & Experimental Research' pero ya se adelantan en un avance en la edición digital, recogido por OTR/PRESS.
"Sabemos que hombres y mujeres responden de manera diferente al estrés", declaró Tara M. Chaplin, investigadora asociada en la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, y autora principal del estudio. "Por ejemplo, tras una experiencia estresante, las mujeres son más propensas que los hombres a decir que se sienten enfermas o angustiadas, lo que puede derivar en un riesgo de depresión y ansiedad. Algunos estudios han encontrado que los hombres son más propensos a beber después de una experiencia negativa que las mujeres. Si esto se convierte en un patrón de conducta, podría derivar en alcoholismo".
Como parte de un estudio mayor, los investigadores expusieron a 54 bebedores sociales sanos (27 mujeres y 27 hombres) a tres tipos de imágenes -estresantes, relacionadas con el alcohol y relajantes- en sesiones separadas, días separados y orden aleatorio. Chaplin y su equipo estudiaron entonces en los participantes sus emociones subjetivas, respuestas conductuales, excitación cardiovascular, y tendencia a desear beber alcohol.

¿CONDUCTA O DIFERENCIA CEREBRAL?

Estos hallazgos -sumados al hecho de que los hombres beben más que las mujeres en cantidad- suponen que los hombres tuvieron más contacto con el alcohol, quizas llevándoles a convertirlo en una forma de sobrellevar el estrés. "La tendencia de los hombres a desear el alcohol cuando se sienten mal puede ser aprendida como conducta o puede estar relacionada con diferencias de género en el cerebro", considera la autora del estudio. "Y esta tendencia puede contribuir a un mayor riesgo de alcoholismo", dijo.
Por su lado, tal y como es aceptado socialmente, las mujeres son más propensas a centrar en reacciones emocionalmente negativas sus circunstancias de estrés. "Por ejemplo, tienden a darle muchas vueltas a su estado emocional negativo", explicó Chaplin. "Los hombres, en contraste, son más propensos a distraerse de sus emociones negativas, e intentan dejar de pensar en ellas. Nuestros hallazgos indican que los hombres tienen una mayor respuesta al estrés en forma de aceleración cardiovascular, pero no reportan grandes niveles de malestar o ansiedad, y pueden tratar de sobrellevar esos estados de ánimo posiblemente mediante la ingesta de alcohol".

FUENTE: EUROPA PRESS - SALUD

domingo, 4 de mayo de 2008

La importancia de la prevención

Dr. Enrique A. Antonini (*)


El viejo y conocido refrán, “más vale prevenir que curar”, tiene en el caso de las adicciones un valor especial. No obstante, en muchas ocasiones, se contraponen los términos como si el acento puesto en la prevención, en la rehabilitación, o en la represión, significasen tendencias excluyentes entre sí, que caracterizan políticas contrapuestas en la lucha contra la droga.
Nada más erróneo, pues la prevención no es una palabra mágica que pueda solucionar el problema con recursos exclusivamente persuasivos o educativos, disuasorios del consumo, sino la consecución de condiciones sociales de calidad de vida y estilo de conducta que son incompatibles con el proceso degenerativo de la personalidad que provocan las adicciones. El alcance de las mismas incluye la labor educativa, la sanitaria y la lucha contra la oferta que promueve el narcotráfico, junto a los niveles de ocupación, cultura y empleo del tiempo libre, propios de una sociedad justa y moderna.
Es así, entonces, que la importancia del concepto de prevención reside en que ninguna campaña será positiva si contiene exclusivamente una prédica negativa, dejando a aquellos quienes se quiere defender desprovistos de otro apoyo que un marco de prohibiciones que, en ocasiones, no pueden ser comprendidas.
La información alarmista o catastrófica, sin apoyos positivos, puede llevar a efectos contraproducentes o a estímulos de curiosidad perjudiciales si, aún advertida la sociedad de determinados peligros, no se le ofrecen estilos de vida alternativos en su vida cotidiana. Eso nos hace pensar en la necesidad de un esfuerzo informativo superior al desarrollado hasta el momento.
La falta de información sobre los efectos y consecuencias que ocasiona el consumo de drogas en el momento en que los jóvenes comienzan a tomar contacto con los problemas que los rodean hace necesario incluir el tema de la prevención de las adicciones en los programas de estudio, a partir de los primeros grados de la enseñanza primaria.
Los establecimientos educativos de todos los niveles no pueden permanecer indiferentes y ajenos al entorno social cotidiano, para contribuir a erradicar los peligros que a diario acosan a los niños y adolescentes, y poder apostar a una juventud consciente y comprometida con su tiempo.
Es evidente que la mejor prevención es evitar el “vacío” que puede rellenarse con cualquier conducta equivocada, como lo sería la de la adicción a las drogas, ya que una degradación de valores e ideales de vida, pueden contribuir a extenderlo. De allí, entonces, la gran responsabilidad de quienes favorecenuna cultura de objetivos burdamente materialistas y posponen la formación ética a una educación puramente instrumental o funcional, acompañándolos de ejemplos desmoralizadores del estilo de vida.
Una visión negativa y denigrante de una sociedad carente de ilusiones, de estímulos atractivos y de valores sólidos, puede ser el punto de partida hacia una actitud predispuesta a la marginación voluntaria y, desde esa automarginación, la posibilidad de caer en la drogadicción o en cualquier otra experiencia, está muy cercana.
La alteración de la personalidad que lleva al submundo de las adicciones no es contagiosa ni hereditaria. Por el contrario, es uno de los caminos que, por lo general, la juventud suele transitar cuando no encuentra solución a sus problemas. Tanto es así, que la falta de horizontes laborales, y personales, el estancamiento, el desamparo, la falta de amor, el exceso de tiempo libre, la marginalidad y la pobreza, son factores que llevan a elegir esa vía. Con el agravante de que quien padece este problema tiene más temor a la vida que a la muerte.
El problema radica, por tanto, no solo en la presentación de una sociedad en la que merezca la pena estar integrado y que ofrezca cambios abiertos a la integración, sino que además, dicha sociedad contenga los valores positivos suficientes para no defraudar totalmente.
En la concepción del hombre como integrante de un sistema social de valores positivos nos encontramos con la familia como célula básica y, por consiguiente, con la primera instancia socializadora en la que se desarrollan el aprendizaje de hábitos y valoraciones más esenciales, anterior ysuperior a cuanto pueda hacerse o bien desde la escuela o desde los medios de comunicación social. Por consiguiente, la transmisión de valores y modelos de conducta de padres a hijos es el más perenne método de formación humana.
Las experiencias familiares tienen una fuerte incidencia en la aparición o no de los problemas relacionados con las adicciones en la juventud. Los lazos familiares junto con una comunicación efectiva entre padres e hijos, pueden ayudar a proteger a los chicos de los innumerables factores emocionales y sociales que provocan el consumo de sustancias estupefacientes.
Tradicionalmente, la actividad preventiva del abuso de drogas, ha estado orientada a la represión del tráfico. Hoy, la educación como estrategia preventiva asume un rol fundamental. Solo a través de un conocimiento más exacto de los procesos de acercamiento a las drogas, de los factores desencadenantes y de sus consecuencias se logran posiciones preferenciales en el abordaje del tema. Pero no se podrán obtener adelantos concretos en materia de prevención de las adicciones, sino se desarticula de raíz la “cultura”de la droga, resultado de una manipulación astuta y bien urdida por legiones de individuos que militan al servicio de los traficantes de estupefacientes, integrantes de verdaderas organizaciones criminales con un poderoso poder económico y corruptor.

(*) Abogado

FUENTE: REVISTA HABLEMOS

domingo, 13 de abril de 2008

Respuestas de la Comunidad a las Drogas

Las familias y grupos comunitarios que trabajen juntos pueden hacer una gran diferencia para combatir el uso de drogas. Muchos problemas hoy en día demandan la atención de las comunidades. El éxito para erradicar las drogas se logrará únicamente con el trabajo y colaboración de ambos- familias y grupos de la comunidad.
La palabra colaboración, como es definida por el diccionario Webster’s significa "trabajar juntos." Trabajando juntos en sociedad significa conocer lo que se desea y estar seguro de lo que se necesita. Es también muy importante ganar apoyo e interés de personas y grupos comunitarios importantes.
Las familias y comunidades pueden apoyar para mantener comunidades saludables:
  • Estableciendo estándares claros sobre comportamientos, actitudes y políticas respecto al uso de alcohol, tabaco y otras drogas, y a su vez ser un buen ejemplo de estas reglas.

  • Educando sobre las peligrosas implicaciones sociales, económicas, de salud y educativas asociadas con el uso de drogas.

  • Construir coaliciones comunitarias de ciudadanos preocupados e interesados, cuyas metas sean cambiar las políticas, actitudes y comportamientos en el uso de drogas.

  • Reducir la disponibilidad de alcohol, tabaco y otras drogas reduciendo distribuidores y establecimientos de venta, incrementando y apoyando el cumplimiento de la ley.

  • Creando programas juveniles para estimular, reconocer y reforzar los estilos de vida sin drogas.

  • Estableciendo programas de tutorías, donde los adultos sirvan de guía y fomenten actividades para el desarrollo de la juventud.

Sea parte de la solución. Estimule la participación juvenil. Conozca los efectos del uso de drogas. Contacte a organizaciones estatales y nacionales para obtener datos que pueda compartir en sus sesiones comunitarias y con su familia. Sea la voz que se escucha dentro de un coro de voces que repiten el mensaje "no al uso de drogas." Esto le ayudará a hacer los cambios necesarios para convertir a los jóvenes en adultos saludables e informados.



Fuente: Illinois Drug Education Alliance (IDEA)
Foto: Community